Bulgaria es un país con cultura y folklore, que mezcla un pasado imperial grandioso. A comienzos de la edad media, fue la entrada entre el Imperio Bizantino y los monasterios en los Balcanes. Según cuenta la historia, los otomanos llegaron atraídos solamente por el potencial agrícola de las tierras búlgaras, ejerciendo su dominio por más de cinco siglos, hasta que se llevo a cabo la rebelión turca, derribando el régimen represor.

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Los rusos ayudaron
a derribar el sangriento régimen otomano, autor de cruentos crímenes y vejaciones. Los búlgaros jamás han olvidado su deuda con los turcos de aquellos tiempos.

La ciudad de Plovdiv se ubica a unos pocos kilómetros de Sofía. Plovdiv se asienta sobre tres colinas mostrando valiosos vestigios de la arquitectura de su época, como la Mezquita de Djoumaya, el Museo Nacional Etnográfico, el Bazar de los artesanos y la Casa de Georgiadi.

Las calles de Plovdiv son seductoras por sus formas desiguales, por sus casas de madera pintadas y también por las mansiones con esas enormes escaleras, jardines y patios que daban majestuosidad a los personajes que ellos habitaban.
Otro de los atractivos más notables de Bulgaria, son sin duda sus playas y el Mar Negro. El Mar Negro antiguamente era denominado mar hospitalario, por su transparencia y tranquilidad. Los complejos turísticos que rodean las costas hacen del paisaje un sitio muy bello.

En las playas búlgaras el sol calienta más que en cualquier otra parte del planeta, quizás por el efecto del azul y transparente mar que relaja y permite introducirse en sus aguas sin temor alguno hasta las profundidades.

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